Tudor ha aprovechado el marco de su centenario para revitalizar una de sus colecciones más versátiles y distintivas, reafirmando que el lujo y la robustez pueden coexistir en una misma pieza.
La línea Tudor Royal se presenta este año como una propuesta integral que celebra un siglo de ingeniería suiza, manteniendo su característico bisel entallado y el brazalete integrado que la ha definido desde su concepción, pero elevando las opciones de personalización a niveles sin precedentes.
La gran apuesta de esta renovación reside en su amplia oferta de dimensiones, diseñada para adaptarse a cualquier muñeca y preferencia. La colección se despliega en cuatro tamaños: 41, 38, 34 y 28 mm, asegurando que tanto el público masculino como el femenino encuentren una proporción ideal.
Esta versatilidad está enfocada a la funcionalidad, mientras que los modelos de 41 mm incluyen la complicación de día y fecha (Day-Date) a las 12 y las 3 horas respectivamente, las versiones más compactas mantienen una estética más limpia centrada únicamente en el calendario de fecha.

En términos estéticos, Tudor ha introducido una explosión de colores y texturas en las carátulas que refrescan por completo la imagen de la colección. Destacan las nuevas carátulas en color salmón y chocolate con acabado tipo «sunray», así como opciones más clásicas en azul y negro. Para quienes buscan un toque extra de sofisticación, la marca ofrece configuraciones con índices de diamantes y esferas de madreperla, demostrando que el Royal es capaz de pasar de un reloj deportivo de acero a una pieza de joyería fina con total naturalidad.
Técnicamente, la colección mantiene los estándares de fiabilidad que caracterizan a Tudor. Todos los modelos están equipados con movimientos mecánicos automáticos y garantizan una hermeticidad de hasta 100 metros, gracias a su corona a rosca.

El brazalete integrado, con sus característicos cinco eslabones (dos de ellos pulidos), ha sido refinado para ofrecer una ergonomía superior, convirtiéndose en el complemento perfecto para un diseño que busca ser el «reloj de diario» definitivo.




Con este lanzamiento, Tudor celebra sus 100 años mirando hacia el futuro sin olvidar la accesibilidad que los define. Al ofrecer tantas configuraciones en materiales que van desde el acero inoxidable hasta combinaciones bitonales con oro amarillo, la marca asegura que la línea Royal siga siendo la puerta de entrada perfecta al mundo de la alta relojería, combinando un diseño histórico con la versatilidad técnica que demanda el usuario contemporáneo.