El legendario cronógrafo de Rolex, diseñado originalmente para los circuitos de alta velocidad, se reinventa en una configuración que combina por primera vez el Oystersteel con el platino, una mezcla conocida como Rolesium.
Esta versión exclusiva del Oyster Perpetual Cosmograph Daytona destaca por su bisel Cerachrom monobloque en un nuevo tono antracita, fabricado con una cerámica enriquecida con carburo de tungsteno. Lo más llamativo es el rediseño de la escala taquimétrica, que recupera la disposición horizontal de los números del modelo original de 1963, grabados mediante un proceso de PVD en platino.
La esfera es una obra de arte técnico, creada mediante la técnica ancestral del esmalte «Grand Feu». Para este modelo, el polvo de esmalte se aplica sobre placas de cerámica en lugar de la base metálica tradicional, y se somete a temperaturas superiores a los 800 °C.

El resultado es un blanco puro y brillante de una profundidad visual única, que contrasta con los contadores del cronógrafo y el brillo metálico del bisel. Por primera vez en esta configuración, el reloj cuenta con un fondo de caja transparente de cristal de zafiro, permitiendo admirar el meticuloso acabado del movimiento y su masa oscilante calada en oro amarillo.

Cosmograph Daytona

El corazón de este Daytona es el calibre 4131, un movimiento cronógrafo de alto rendimiento que incorpora las puentes decorados con las exclusivas «Côtes de Genève Rolex». Este calibre no solo permite medir intervalos de tiempo con precisión absoluta, sino que también integra todas las innovaciones de la marca en materia de eficiencia energética y fiabilidad.

Con una caja Oyster garantizada hasta los 100 metros de profundidad y pulsadores enroscados, esta nueva interpretación del Daytona equilibra la herencia deportiva de la marca con una ejecución de alta relojería técnica y estética.