Patek Philippe ha dejado una huella indeleble en Watches & Wonders 2026 con esta maravilla. Inspirado en un reloj de bolsillo de 1958 diseñado por Louis Cottier, este guardatiempo trasciende la relojería convencional para convertirse en una obra de «mecánica poética» que rinde homenaje a la famosa fábula de Jean de La Fontaine, El cuervo y el zorro.
Alojado en una caja estilo «Officer» de 43 mm fabricada en oro rosa, la pieza es una exhibición de virtuosismo técnico donde el tiempo no se lee, sino que se interpreta a demanda.
El nivel de artesanía alcanza su máxima expresión en una carátula que es, en esencia, un escenario en miniatura de extraordinaria complejidad. Sobre una placa de oro de 18 quilates teñida en un sofisticado color marrón «Matara» con acabado opalino, los artesanos de la manufactura han aplicado un total de 12 apliques de oro (en tonos rosa, amarillo y blanco), de los cuales 9 están meticulosamente grabados a mano.
Este trabajo artesanal requiere más de 150 horas de labor manual por pieza, logrando una tridimensionalidad asombrosa donde el zorro, el cuervo y la vegetación circundante poseen volúmenes que parecen cobrar vida bajo el cristal de zafiro.

La verdadera magia ocurre al accionar el pulsador situado a las 2 horas, momento en el que la escena tridimensional entra en movimiento para revelar la hora bajo demanda. Mediante un ingenioso sistema autómata, el zorro utiliza su hocico y su pata —elementos móviles— para indicar las horas, mientras que el cuervo «suelta» de su pico un trozo de queso que actúa como una aguja retrógrada de minutos, recorriendo una escala de 60 minutos antes de regresar a su posición inicial.
Como único elemento en funcionamiento continuo, un pequeño segundero decorativo a las 6 horas, con un diamante engastado en su centro, confirma silenciosamente que el corazón mecánico del reloj sigue latiendo.

En el apartado técnico, esta proeza es posible gracias al nuevo calibre automático 31-260 PS HMD AU, un movimiento extraplano de apenas 4 mm de grosor que incorpora 267 componentes y un mini-rotor descentrado de platino. Este calibre incluye un sistema de embrague patentado que protege el mecanismo de puesta en hora durante la activación del autómata.


El conjunto se completa con el Sello Patek Philippe, garantizando que cada detalle, desde el grabado de las hojas de oro de solo 0.2 mm de espesor hasta la precisión del escape de silicio, cumpla con los estándares más exigentes de la alta relojería mundial.