Jaeger-LeCoultre ha culminado su ambicioso ciclo artístico dedicado al legendario Katsushika Hokusai.
Estas piezas, presentadas en Watches & Wonders 2026, representan la unión perfecta entre la microingeniería suiza y la tradición pictórica japonesa de finales del periodo Edo, transformando el icónico reloj reversible en una galería de arte portátil que celebra la maestría de los Métiers Rares de la manufactura.





La colección completa el tributo a la serie de grabados en madera «A Tour of the Waterfalls of the Provinces» (Un recorrido por las cascadas de las provincias) de Hokusai.
Esta entrega final consta de cuatro modelos únicos en oro blanco, cada uno dedicado a una cascada específica: Roben, Kiyotaki Kannon, Yoro y Aoigaoka.




La complejidad de estas piezas reside en la reproducción de las composiciones originales en una superficie de apenas 2 cm², donde los artesanos esmaltadores deben capturar no solo las formas, sino también los gradientes tonales y las inscripciones japonesas originales mediante la técnica de la pintura en miniatura sobre esmalte Grand Feu.
En el anverso, cada reloj presenta un trabajo de guilloché a mano ejecutado con máquinas tradicionales, con patrones específicos para cada referencia: grano de cebada, olas, bambú o espiga. Estas texturas se cubren con múltiples capas de esmalte traslúcido en tonos que van desde el marrón cálido hasta el verde esmeralda y el azul vivo, creando una profundidad visual que complementa la obra de arte oculta en el reverso.




El diseño se mantiene fiel a la estética Art Déco del Reverso Tribute, con índices aplicados y manecillas Dauphine que aseguran una elegancia sobria y funcional.
Técnicamente, la serie es impulsada por el Calibre 822 de cuerda manual, un movimiento de forma diseñado específicamente para la caja rectangular del Reverso, que ofrece una reserva de marcha de 42 horas.



Con unas dimensiones de 45.6 mm x 27.4 mm y un grosor contenido de 9.73 mm, estas piezas están limitadas a solo 10 ejemplares por modelo. Ya sea con una correa de piel de aligátor negra o un sofisticado brazalete milanés de oro blanco, el Reverso Tribute Enamel Hokusai se consolida como una de las expresiones más puras de la alta relojería como disciplina artística.