Jaeger-LeCoultre reafirma su posición como «el relojero de los relojeros» con el lanzamiento del Master Hybris Mechanica Ultra Thin Minute Repeater Tourbillon. Esta pieza no es solo una adición a su linaje de alta complicación, sino una proeza de ingeniería que integra un tourbillon volante y una repetición de minutos en un movimiento automático ultraplano.
Con un calibre de apenas 5 mm de grosor alojado en una caja de 8,25 mm, el reloj desafía los límites de la miniaturización sin comprometer la complejidad mecánica de sus 593 componentes.

La clave de su perfil estilizado reside en el Calibre 362, que fue concebido desde su origen como un movimiento totalmente integrado en lugar de superponer capas adicionales para cada complicación. Entre sus innovaciones más destacadas se encuentra el tourbillon volante de un minuto, que reduce la altura estructural al prescindir de un puente superior.
Además, el sistema de carga utiliza una masa oscilante periférica que rodea el movimiento, eliminando el grosor de un rotor convencional y permitiendo una visión ininterrumpida de la mecánica desde ambos lados del reloj.


En el apartado sonoro, la Manufactura ha volcado décadas de experiencia en complicaciones de sonería para crear una repetición de minutos de excepcional pureza tonal. El mecanismo utiliza martillos «trébuchet» articulados y un sistema patentado de reducción de silencios que elimina las pausas innecesarias en la secuencia acústica, garantizando un ritmo fluido incluso cuando no hay cuartos que marcar.


Cada detalle, desde los timbres de perfil cuadrado hasta el muelle espiral en forma de S, ha sido optimizado para ofrecer un rendimiento acústico y cronométrico superior en un espacio mínimo.
Finalmente, la estética de esta edición destaca por una transparencia absoluta, lograda mediante el uso innovador de puentes de cristal de zafiro en lugar de metal. Esta solución permite revelar la secuencia operativa del repetidor y la danza del tourbillon, realzada por 14 técnicas de decoración diferentes que incluyen el biselado a mano y el guilloché.
Limitado a solo 10 piezas, este guardatiempo en oro rosa es un tributo al espíritu inventivo del Vallée de Joux y a la búsqueda constante de la perfección técnica y visual.