Jaeger-LeCoultre ha presentado una pieza que rinde homenaje a la excelencia técnica de la manufactura y a su histórico Calibre 978. Este movimiento, que celebra dos décadas de existencia, es mundialmente reconocido por haber ganado el primer concurso de cronometría de la era moderna en 2009, tras superar rigurosas pruebas de precisión, choques y magnetismo durante 45 días.
La nueva iteración se presenta en una caja de oro rosa de 18 quilates de 42 mm, limitada a solo 100 ejemplares en todo el mundo. La verdadera magia de esta maravilla reside en su carátula calada, diseñada para resaltar dos complicaciones coreográficas. En primer lugar, un tourbillon ultraligero de tan solo 0.5 gramos, compuesto por 64 piezas que compensan los efectos de la gravedad sobre el órgano regulador.

En segundo lugar, el ingenioso sistema de fecha saltante: la aguja de la fecha se desliza rápidamente entre los días 15 y 16 de cada mes, realizando un salto de casi 90 grados para evitar obstruir la vista del tourbillon, asegurando que la mecánica siempre sea la protagonista.
Decoración magistral
La estética de la carátula es una exhibición de artes decorativas, presentando un patrón grain d’orge (cebada) grabado sobre oro rosa y cubierto por capas de esmalte azul translúcido, lo que aporta una profundidad visual exquisita. La arquitectura del movimiento ha sido reestructurada para mostrar elementos clave a través de aperturas a las 9 y a las 2 horas, revelando componentes del mecanismo del calendario y la tornillería estructural. Además, incluye un disco de 24 horas que funciona como indicador día/noche o como segundo huso horario ajustable de forma independiente. El nivel de acabado manual es asombroso: ocho talleres diferentes de la manufactura colaboraron para aplicar diez tipos de decoraciones, incluyendo el biselado a mano de 61 ángulos y el pulido diamante de componentes críticos.


Desde una perspectiva técnica, el Master Grande Tradition Tourbillon Jumping Date se presenta en una sofisticada caja de oro rosa de 18 quilates con dimensiones de 42 mm de diámetro y 12.5 mm de grosor, la cual ofrece una hermeticidad de 5 bar. En su interior late el calibre automático Jaeger-LeCoultre 978, un movimiento de alta precisión que proporciona una reserva de marcha de 45 horas e integra funciones de horas, minutos y segundos a través del subdial del tourbillon de un minuto.


El conjunto se distingue por su carátula frontal con un patrón grain d’orge en esmalte azul y un fondo transparente que permite admirar los acabados del mecanismo, completándose con una correa de piel de aligátor negra y una hebilla desplegable también en oro rosa de 18 quilates. Esta pieza de edición limitada, de la que solo se han producido 100 ejemplares, destaca además por su indicador de segundo huso horario de 24 horas y su característico sistema de fecha saltante.
Este lanzamiento reafirma por qué Jaeger-LeCoultre es conocida como el «Relojero de los Relojeros», fusionando una precisión histórica con una estética contemporánea que permite observar el corazón latente de la máquina.