Lo que verdaderamente consagra a este lanzamiento es la capacidad de Hublot para mimetizarse con el estilo de vida de su portador durante las vacaciones. Mientras otras marcas mantienen una postura rígida y formal, esta colección apuesta por la audacia y la desconexión elegante.
Al final del día, el Big Bang de este año no es solo un prodigio de la mecánica interna y la microingeniería; es un recordatorio de que, cuando el verano llega, el tiempo ya no se mide en horas de oficina, sino en momentos de puro disfrute junto al mar.

Históricamente, el Hublot Big Bang en su tamaño de 33 mm ha sido posicionado por la marca como un reloj femenino. Sin embargo, considerando la tendencia actual donde muchos hombres lucen con gusto piezas de diámetros más clásicos como un Royal Oak de 34 mm, los nuevos Big Bang Ceramic de 33 mm prometen ser mucho más relevantes de lo que los tradicionalistas podrían imaginar.



Aunque se presentan tres nuevas ejecuciones, el único color de cerámica que debuta en esta colección es la variante «Peach Ceramic» (Cerámica Durazno), aportando un giro pastel al innovador y ya conocido naranja de la marca. Mientras que el naranja de Hublot es vibrante, este nuevo tono durazno se percibe mucho más cremoso, casi como si el color original se hubiera mezclado con leche.





Acompañando a esta dulce variante color durazno, encontramos las versiones en Verde Menta y Azul Petróleo. Estas ejecuciones introducen tonos ya existentes en el arsenal de Hublot a esta línea específica por primera vez (al menos en su versión sin diamantes).






A pesar de su tamaño compacto de 33 mm, estos relojes no escatiman en rendimiento: los tres modelos Big Bang Ceramic cuentan con una robusta hermeticidad de 100 metros, un confiable movimiento automático con 40 horas de reserva de marcha y el aclamado sistema de correas intercambiables «One-Click», ideal para quienes deseen personalizar su pieza con la amplia variedad de correas ofrece la marca.