L.U.C de Chopard ha alcanzado una nueva cumbre en la relojería de sonería con el lanzamiento del L.U.C Strike One en una edición de titanio, una pieza que celebra la maestría técnica de la manufactura y confirma una tendencia creciente en la marca por utilizar materiales de alta tecnología para potenciar sus complicaciones más clásicas.
Tras el éxito de versiones previas en metales preciosos, esta nueva ejecución en titanio grado 5 de 40 mm de diámetro y apenas 9.86 mm de grosor, posiciona al reloj como un instrumento de precisión acústica contemporáneo y extremadamente ligero.

La elección del titanio para una complicación de sonería tiene implicaciones acústicas fundamentales que van más allá de la simple estética. Debido a su baja densidad y alta rigidez, el titanio actúa como un conductor de sonido superior en comparación con el oro o el platino, permitiendo que las ondas sonoras se propaguen con una claridad y volumen significativamente mayores.
En el L.U.C Strike One, esta propiedad se traduce en una nota cristalina que suena cada vez que la manecilla de los minutos cruza las 12 horas, ofreciendo una resonancia más pura y vibrante.
El valor relojero de esta pieza se ve potenciado por el sistema patentado de gongs monobloque de zafiro de Chopard. A diferencia de los sistemas tradicionales donde el gong se suelda a la caja, aquí el gong y el cristal de zafiro frontal están tallados en una sola pieza de cristal.

Esta innovación permite que el martillo golpee el gong y el sonido se transmita directamente al exterior sin pérdida de fidelidad, una proeza que, combinada con las propiedades acústicas de la caja de titanio, convierte al Strike One en uno de los relojes con mejor rendimiento sonoro del mercado actual.
La carátula de este modelo también ha sido objeto de un refinamiento artístico excepcional, presentándose en un elegante color gris azulado logrado mediante tratamiento galvánico sobre una placa de oro sólido. La parte central luce un motivo guilloché tipo rayo de sol realizado a mano, que irradia desde el logotipo L.U.Chopard, mientras que una apertura a la 1 permite observar el martillo de acero pulido espejo que ejecuta la sonería. Este diseño abierto permite al usuario no solo escuchar el paso del tiempo, sino presenciar el acto mecánico que lo anuncia.
En su interior late el calibre L.U.C 96.32-L, un movimiento automático de manufactura que cuenta con el prestigioso Poinçon de Genève y la certificación de cronómetro del COSC.


Equipado con un micro-rotor de oro grabado y la tecnología Chopard Twin (dos barriletes apilados), el mecanismo garantiza una reserva de marcha de 65 horas. Con esta edición limitada a solo 25 piezas, Chopard demuestra que el titanio no es solo una elección de confort, sino una herramienta de ingeniería acústica que redefine lo que esperamos de un reloj de sonería moderno.