El nuevo Alpine Eagle 41 XPS «Mountain Glow» se presenta no solo como una actualización estética, sino como una consolidación de la manufactura de Fleurier, que celebra este año tres décadas de excelencia relojera. Con un perfil ultraplano y acabados de alta gama, esta pieza logra un equilibrio perfecto entre la robustez de un reloj de lujo integrado y la elegancia de la alta relojería.
El corazón visual de este lanzamiento es, sin duda, su carátula. Bajo la denominación «Mountain Glow», Chopard introduce un tono champagne cálido y sofisticado, logrado mediante un tratamiento galvánico sobre una base de latón. La textura, ya icónica en la colección, se inspira en el iris del águila con un patrón radiante que captura la luz de manera dinámica.

Al ser una versión XPS, la carátula prescinde de la ventana de fecha y del segundero central, optando por un segundero pequeño a las 6 horas, lo que aporta una simetría impecable y una limpieza visual que resalta los índices aplicados en oro blanco ético con Super-LumiNova® Grado X1.
En cuanto a su construcción, la caja de 41 mm mantiene una delgadez excepcional de apenas 8 mm, fabricada en el exclusivo Lucent Steel™. Este acero, compuesto por un 80% de material reciclado, no solo subraya el compromiso de la marca con la sostenibilidad, sino que ofrece una dureza superior y un brillo comparable al oro.
Una de las actualizaciones más funcionales para el usuario es el rediseño del brazalete integrado; ahora cuenta con un perfil más cónico en los primeros eslabones y estrena un sistema de microajuste rápido que permite extenderlo hasta 5 mm, mejorando drásticamente la comodidad en el día a día.

Desde una perspectiva técnica, el Alpine Eagle 41 XPS es un despliegue de ingeniería mecánica. En su interior late el calibre L.U.C 96.40-L, un movimiento automático de apenas 3.30 mm de espesor que utiliza un microrrotor de oro de 22 quilates para alimentar dos barriles apilados (tecnología Twin de Chopard). Este motor garantiza una reserva de marcha de 65 horas y cuenta con la doble certificación del COSC (cronómetro) y el prestigioso Poinçon de Genève, asegurando que cada componente ha sido finalizado a mano bajo los estándares más estrictos de la relojería ginebrina.


Con este lanzamiento, Chopard reafirma que su lugar en el segmento de los relojes deportivos integrados es de absoluta autoridad. El «Mountain Glow» no es solo un color nuevo, es el reflejo de una marca que domina internamente cada etapa de la producción, desde la fundición del acero hasta la complicación mecánica.
Mientras el mercado busca piezas con historia y sustancia, este Alpine Eagle se posiciona como una opción para el coleccionista maduro que valora la discreción del lujo bien ejecutado sobre la estridencia de las tendencias pasajeras.