Cartier ha vuelto a demostrar en Watches & Wonders 2026 por qué es el maestro absoluto de las formas, presentando una colección que celebra sus hitos históricos con una mirada profundamente contemporánea.
Bajo la premisa de que «la forma dicta la función», la Maison ha revitalizado sus iconos más queridos, desde el surrealismo del Crash hasta la elegancia técnica del Santos-Dumont, integrando texturas arquitectónicas y materiales preciosos que borran la línea entre la joyería y la alta relojería.


Tortue
Inspirado en el caparazón de una tortuga, el modelo Tortue de 2026 presenta una interpretación más suave y redondeada que el original de 1912. La gran novedad reside en su carátula, donde el tradicional patrón guilloché ha sido sustituido por un motivo grabado en relieve que crea una fascinante ilusión de profundidad.
Además, en un guiño a una pieza de archivo de 1922, la clásica escala de «ferrocarril» para los minutos ha sido reemplazada por una delicada línea de puntos. Este modelo se despliega en formatos small y mini, con variantes en oro amarillo, rosa, blanco y versiones engastadas con diamantes que incluyen el motivo de la pantera.


Panthère Métiers d’Art Tortue
Disponible en oro blanco o amarillo, esta edición limitada presenta una increíble escena de una pantera bajo la lluvia. Tanto la pantera como las gotas están realizadas en esmalte champlevé, que se extiende desde la carátula hasta la caja. Para rematar, literalmente, la pieza está adornada con dos gemas preciosas que representan los ojos de la pantera. Solo se fabricarán 100 unidades de cada versión.


Baignoire
Cartier ha elevado la sensualidad del modelo Baignoire integrando el motivo Clou de Paris de una forma tridimensional y arquitectónica. Tradicionalmente reservado para decorar el centro de las esferas, este patrón de pequeñas pirámides se extiende ahora por todo el brazalete, la caja y el dial en oro.

Existe una versión aún más exuberante donde 100 diamantes de talla brillante se intercalan entre las pirámides de oro en un engaste «nieve», creando un juego de luces y texturas que convierte al reloj en una escultura táctil para la muñeca.


Myst de Cartier
Como una oda a la herencia joyera de la firma, el Myst de Cartier se presenta como un brazalete sin cierre aparente, compuesto por articulaciones en forma de cuentas decoradas con laca negra pintada a mano y un pavé de diamantes de diversos tamaños.

En el centro, un cristal abovedado protege una carátula geométrica rodeada por un marco de ónix negro. Esta pieza requiere más de 30 horas de trabajo de engaste manual, representando la unión perfecta entre la artesanía de las gemas y la medición del tiempo en un objeto de lujo absoluto.