En el mundo de la alta relojería, el argumento más convincente rara vez es el más ruidoso. La colección Villeret de Blancpain siempre ha defendido su propuesta a través de la discreción, ofreciendo piezas de vestir que uno casi olvida que lleva puestas gracias a su sutil presencia.
Hoy, esa innegable atemporalidad se reafirma con la introducción del nuevo tamaño de 38 mm para el Villeret Ultraplate. Estas proporciones discretas se adaptan a la perfección a un mayor número de muñecas, ofreciendo el tamaño justo que convive en total armonía junto al emblemático modelo de 40 mm. La búsqueda de las proporciones perfectas es, de hecho, la idea más antigua de Villeret, remontándose al año 1983.

En pleno auge del reloj de cuarzo, Blancpain tomó el camino opuesto y apostó firmemente por la relojería mecánica al presentar el calendario completo con fase lunar más pequeño de la época, albergado en una caja de tan solo 34 mm. Aquella demostración de artesanía y emoción ya reunía los códigos estéticos fundamentales de la línea que, desde el año 2002, lleva el nombre oficial de Villeret: el clásico bisel de doble escalón y una profunda discreción. Desde hace más de cuarenta años, esta colección ha representado ininterrumpidamente los mismos valores de proporción, sustancia y coherencia.

Para este nuevo capítulo, Blancpain introduce una primicia cromática espectacular: por primera vez, el Villeret se viste con una carátula salmón provista de un elegante acabado soleil. Esta cálida tonalidad, que evoluciona entre matices cobrizos, rosados y dorados a lo largo del día, se presenta en una sobria caja de acero inoxidable. Para complementar este hito estético, los numerales macizos en oro de 18 quilates reciben un novedoso tratamiento negro que encuentra su eco perfecto en una correa de nobuk antracita.




Asimismo, la marca despliega una referencia exclusiva para sus boutiques caracterizada por un refinado contraste: caja de acero inoxidable, numerales en oro amarillo, una carátula opalina en tono dorado y una correa de nobuk verde oliva cosida a mano.
El lenguaje estético de la pieza se refina aún más con detalles de Alta Relojería concebidos para deleitar a los coleccionistas. Los clásicos numerales romanos han sido redimensionados para lograr un equilibrio visual impecable, mientras que el tradicional número XII ha dado paso al monograma JB, rindiendo homenaje a Jehan-Jacques Blancpain. Las estilizadas agujas incorporan ahora Super-LumiNova para garantizar una legibilidad óptima, acompañadas por una ventana de fecha de mayores dimensiones a las tres en punto.
El corazón de esta pieza es el formidable Calibre de Manufactura automático 1150 con espiral de silicio, que brinda una generosa reserva de marcha de 100 horas y cuya masa oscilante calada puede admirarse a través del fondo de cristal de zafiro.