En el efervescente escenario de Watches and Wonders 2026, Roger Dubuis ha vuelto a demostrar por qué es el referente indiscutible de la «Hyper Horology». Este año, la maison ginebrina ha decidido mirar hacia sus raíces para proyectar el futuro, rescatando una de las complicaciones más queridas por su fundador: el calendario perpetuo biretrógrado.
Si bien el año pasado la marca nos deleitó con el clasicismo del Hommage La Placide, esta nueva entrega traslada esa maestría técnica al territorio audaz y arquitectónico de la colección Excalibur, logrando un equilibrio fascinante entre herencia y vanguardia.
El nuevo Excalibur Biretrograde Perpetual Calendar se presenta en una caja de oro rosa de 40 mm, un tamaño que, aunque contenido para los estándares históricos de la marca, desborda una presencia imponente. El diseño mantiene los códigos icónicos de la línea, como el bisel muescado y las tres asas características, pero con una ejecución técnica refinada que permite una resistencia al agua de hasta 100 metros.
Es una pieza que está diseñada para el dinamismo de la vida contemporánea, sin perder ni un ápice de su teatralidad mecánica. La verdadera magia ocurre en su carátula esqueletizada de siete niveles, donde la complicación cobra vida de forma simétrica y espectacular. El sistema biretrógrado despliega los días de la semana a la izquierda y la fecha a la derecha, creando una danza visual cada vez que las agujas saltan de regreso a su posición inicial.

Bajo este escenario, el nuevo calibre de manufactura RD850 —compuesto por 435 piezas— no solo gestiona la complejidad del calendario perpetuo, sino que añade una fase lunar astronómica de alta precisión y un corrector de mes dedicado, todo ello respaldado por el prestigioso sello del Poinçon de Genève.

Con este lanzamiento, Roger Dubuis reafirma su capacidad para reinterpretar sus propios mitos. El Excalibur Biretrograde Perpetual Calendar no es solo una herramienta de medición del tiempo, sino una declaración de intenciones: la alta relojería puede ser técnica y respetuosa con la tradición, pero también debe ser emocionante, visualmente disruptiva y profundamente expresiva. Para los entusiastas que buscan una pieza que combine la historia de los módulos de 1999 con el diseño del mañana, esta novedad se posiciona sin duda como uno de los grandes hitos de la feria de Ginebra este año.
