IWC Schaffhausen ha decidido celebrar dos décadas de una de las alianzas más poéticas y exitosas de la relojería: su colaboración con los herederos de Antoine de Saint-Exupéry.
Para conmemorar este vigésimo aniversario, la manufactura de Schaffhausen no sólo ha presentado una nueva serie de ediciones limitadas de «Le Petit Prince», sino que ha aprovechado este hito para introducir una innovación técnica que redefine la funcionalidad de sus complicaciones más icónicas: el sistema IWC ProSet™.

La conexión entre IWC y la historia de El Principito trasciende lo estético; es un homenaje a la pasión de Saint-Exupéry por la aviación y la exploración humana. Desde que los primeros modelos dedicados al personaje se integraron a la colección Pilot en 2013, las carátulas de color azul profundo con acabado sunray se convirtieron en el sello distintivo de esta unión, evocando la inmensidad del espacio y los viajes planetarios del pequeño príncipe.
En esta edición de 2026, la marca refuerza este vínculo con grabados especiales y medallones que celebran los valores humanistas de la obra, manteniendo viva la llama de un relato que ha vendido más de 140 millones de copias en todo el mundo.


La gran novedad tecnológica que acompaña a estos lanzamientos es el IWC ProSet, una evolución lógica y brillante del legendario sistema de calendario perpetuo desarrollado por Kurt Klaus en 1985. Mientras que el mecanismo original permitía el ajuste sincronizado de todas las funciones mediante una sola corona, el nuevo ProSet elimina las limitaciones del pasado al permitir el ajuste del calendario tanto hacia adelante como hacia atrás.


Esta flexibilidad, que se maneja desde una única posición de la corona y sin necesidad de memorizar instrucciones complejas, representa un salto cuántico en la experiencia de uso para el coleccionista. Entre las piezas más destacadas de esta colección aniversario se encuentra el Big Pilot’s Watch Perpetual Calendar ProSet, que debuta en materiales tan vanguardistas como la cerámica blanca y el oro 5N.





Además de la facilidad de ajuste, la precisión técnica se ha elevado a nuevos niveles; la fase lunar de estos modelos ahora es exacta hasta los 1,044 años, integrando además el eficiente sistema de cuerda Pellaton. Al unir la maestría mecánica con la narrativa universal de Saint-Exupéry, IWC demuestra que la alta relojería sigue siendo el puente perfecto entre la ingeniería de precisión y los sueños de exploración espacial.