En el marco de la celebración por los cien años de éxitos relojeros de la firma, el nuevo Oyster Perpetual 36 se presenta como una auténtica «impronta de nobleza» que fusiona la vitalidad del legado con un dominio técnico excepcional.
Esta pieza no es solo una adición a la colección, sino una declaración de principios donde la exigencia técnica y la ciencia de los materiales se ponen al servicio de la estética para moldear las emociones relojeras del mañana.
La gran protagonista de este modelo es su carátula lacada multicolor con motivo Jubilee. En ella, las letras que conforman el nombre «Rolex» se entrelazan para crear una composición que es, a la vez, alegre y sofisticada. Este diseño no es fortuito, sino que apela directamente al patrimonio estético de la marca, reinterpretando sus códigos clásicos bajo una luz contemporánea que celebra la inventiva y la tradición de la firma en la creación de carátulas.

Desde una perspectiva técnica, la ejecución de esta carátula representa una labor ardua y de extrema complejidad. Cada uno de los diez colores que dan vida al motivo requiere de una aplicación individual mediante tampografía. Este proceso exige una precisión óptima para asegurar que la superposición de tonos y formas sea impecable, demostrando el savoir-faire íntegramente dominado de forma interna por la manufactura.

Finalmente, este lanzamiento se integra en una nueva era de proezas marcada por el refuerzo de la certificación Superlative Chronometer en 2026. Con criterios más exigentes de resistencia al magnetismo, fiabilidad y durabilidad, este Oyster Perpetual 36 garantiza un rendimiento superior, simbolizado como siempre por su emblemático sello verde. Es, en definitiva, una pieza que prolonga el sueño primigenio de Hans Wilsdorf mientras celebra un siglo de innovación constante.